Los fregaderos de cero inoxidable con el paso del tiempo se quedan opacos.
Devuélveles el brillo del primer día con ayuda del aceite, de girasol, de oliva, de máquina o corporal. Para ello solo tienes que impregnar una balleta con el aceite que prefieras y pasarla por el fregadero bien seco. Deja que el aceite actúe toda la noche y, por la mañana, seca bien con un paño seco... El brillo está asegurado.
Fregaderos relucientes
