Lo ideal para congelar bien tanto los calabacines como las berenjenas es cortarlos en daditos pequeños, con su piel bien limpia, y luego, rápidamente, meterlos en una bolsa y al congelador.
Pero quedarán aún mejor, si esos mismos daditos los rehogas un poquito en una sartén con una pizca de aceite (un minuto y medio, no más). Luego, como antes, los echas en una bolsa y al congelador. De esa forma además el día que tengas que cocinarlos, tendrás que hacerlo menos tiempo.
Ponemos los garbanzos en remojo toda la noche, al día siguiente los enjuagamos y los dejamos escurriendo una media hora.
Ponemos la cantidad que queramos en una bolsa hermética y ya los podemos congelar y usar (descogelandolos previamente) cuando los vayamos a cocinar.
Para congelar las granadas lo primero que hay que hacer es desgranarlas, ponerlas en pequeñas bolsitas y llevarlas al congelador. De esta forma tendremos granada fresca todo el año, solo hay que sacarlas del congelador y listas, deliciosas.
Cuando congelemos carnes guisadas con salsa, la manera de congelarla correctamente, es poner la carne en un recipiente o bolsa de congelado, y la salsa en otro recipiente.
De esta manera, ambos alimentos conservarán perfectamente su sabor y propiedades.
Para congelar el membrillo, y tenerlo congelado uno 5-6 meses, córtalo en trozos medianos, enróllalo en papel film transparente y mételo al congelador, tendrás dulce de membrillo para largo.
Para congelar aves, es necesario quitarles los despojos previamente, lavarlas bien por dentro y por fuera. Para ello, se debe envolver la ave en papel de aluminio, el cual debe quedar perfectamente cerrado por todas las partes. Se puede mantener congelado unos siete u ocho meses aproximadamente.
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